Un hombre es todos los hombres, le leí alguna vez a Borges. Este poemario tiene esa unicidad de narrador: desde el principio de la vida de todos los hombres, hasta la muerte de uno y todos. Baste decir que Desde el alba fue primeramente publicado en papel en 1988 a través del premio Florián de Ocampo, de la Diputación de Zamora, con un jurado que honra a este autor y de cuyos nombres no quiere aprovecharse. Como claves a este conjunto de poemas, limitémonos a unos nombres: Platón y John Dunne, ingeniero y pensador irlandés. El primero aportó los mundos de las ideas y de las apariencias; el último, su teoría del tiempo serial, ya en sí poética, que cala en las imágenes y la misma estructura de los poemas. No creo que este libro sea para el amante de la poesía desnuda; aunque también es cierto que el misterio del poema puede obrar milagros. Dejo un par de muestras: 

Introducción

 

I

 

Desde la memoria

recobrada más allá del último

reflejo en la clepsidra

se esparce ante mí

inmóvil

difusa

solariega

esa vasta llanura de tiempo

o de vacío.

El recuerdo nace, perfecto como un viento

que se agolpa sobre aquellas

horas verticales

desmantelando las arenas imposibles,

los sueños secretos,

las manos ansiadas, el diluvio

de jazmines cotidianos destinados al reposo,

y en él, el recuerdo, el viento, hallo,

oh piedad inesperada, el punto exacto,

el rincón donde se abrazan la nada y el diamante,

la voz perdida,

el beso ausente, y toda esa materia

incomprensible.

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